El territorio del maíz?
Sabes que es verde la neblina
A mediodía, en Patagonia?
Quién canta en el fondo del agua
En la laguna abandonada?
De qué ríe la sandía
Cuando la están asesinando?
ybris Respondió...
El oro se recuentas siempre;
el sudor que cuesta se olvida.
De ti lo acabo de aprender:
un nuevo hogar para mis sueños.
La voz de los poetas idos
no se calla nunca en el fondo.
(Si supieras cuánto he ansiado
llegar al fin de este cansancio...)
Edu Solano Lumbreras Respondió...
Han contado el oro que tiene
el territorio del maíz?
He puesto en ello tanto empeño
desde que encontré la veta de metal precioso,
desde que vi el filón reluciente entre la bruma...
He contado mucho desde entonces,
llegué muy lejos siguiendo la línea de la miel
(porque hay una línea de miel,
pero es salada)
y sin embargo me detuve al tener que entrar tan hondo,
me asustó esa grieta profunda,
me asustó no saber si tenía suficiente dinamita
para reventar ese muro de miedo
y me asustó no saber si detrás del muro de miedo se encuentra el oro más dulce
o sólo una esperanza,
o peor,
un sueño roto.
Tres veces me asusté.
Ya falta menos:
entré en la gruta profunda,
hice acopio de besos en barrena,
de abrazos incendiarios,
de palabras violentas,
de actitudes tenaces,
de sólidos principios.
Ya sólo me asusta mirar detrás del muro.
Así que en esas andamos.
En completar la durísima tarea
de contar todo el oro
del vasto territorio del maíz.
Sabes que es verde la neblina
a mediodía, en Patagonia?
Sí. Son los vapores que emanan
los vértices de musgo;
el verdín de las marismas del embriagamiento
que vuelve locos de amor a los zorzales;
la llamada oceánica del azul más profundo
que se amalgama con el suave rumor dorado del sol meridiano,
llenando el aire de festín de esporas;
el eco atávico del primer grito de la voluntad
de la materia en convertirse en vida.
Quién canta en el fondo del agua
en la laguna abandonada?
Nadie.
Ya no canta el pez
su salmodia de espuma,
porque se fue dejando
a la laguna abandonada.
Ya no canta el monstruo
su letanía de espanto,
porque se fue dejando
a la laguna abandonada.
Ya no canta el silencio
su callado susurro,
porque se fue dejando
a la laguna abandonada.
Ya no canta el poeta
su poema tan triste,
porque me fui dejando
a la laguna abandonada.
De qué ríe la sandía
cuando la están asesinando?
Del placer de haber leído a socráticos,
estoicos, cínicos, cirenaicos,
epicúreos, escépticos,
pitagóricos,
platónicos,
peripatéticos...
y coincidir con todos ellos
en que en el fondo la vida es una espera,
un prepararse al fin para la muerte
con una gran sonrisa
y paz en la mirada.
